ECONOMIA

Grupo Alemán compra el 50% de Radiópolis a Televisa por 68 millones de euros

El Grupo Alemán, propiedad de la familia mexicana homónima, ha acordado este miércoles la compra del 50% de Radiópolis que pertenecía a Televisa a cambio de 1.248 millones de pesos (58,5 millones de euros). Televisa se asegura, además, el cobro de un dividendo de aproximadamente 200 millones de pesos (9,4 millones de euros) a cierre de este ejercicio, con lo que el monto de la operación se eleva hasta los 1.448 millones de pesos (67,8 millones de euros). El Grupo PRISA, editor de EL PAÍS, se mantiene en el accionariado de Radiópolis una firma que posee y opera 17 estaciones de radio en el país norteamericano, entre ellas W Radio (generalista), Los 40 (musical) y Ke Buena (musical)— con una participación del 50%.La venta de la participación accionaria de Televisa en Radiópolis, según ha subrayado el grupo de medios en un comunicado remitido a la Bolsa Mexicana de Valores en la que cotiza, está sujeta al cumplimiento de las "condiciones habituales de cierre", incluido el visto bueno del regulador.
La familia Alemán, comandada por los empresarios Miguel Alemán Velasco y su hijo Miguel Alemán Magnani, ha llevado a cabo la adquisición del negocio de radios a través de Corporativo Coral. La operación supone su regreso al negocio de radio y, según ha subrayado Alemán Velasco, demuestra que México sigue siendo un país "sólido y fuerte" para los inversores. "La radio va a ser siempre, va a sobrevivir y convivir con todo lo que venga. La radio es mi pasión", ha agregado al tiempo que descartaba cambios en los contenidos y destacaba la buena forma de las emisoras adquiridas. "Hay un camino muy bien trazado en el que creen en el desarrollo de México, tienen extraordinarios comunicadores, periodistas, programas y eso fue algo de lo que nos animó a participar en sociedad con PRISA", señaló por su parte Alemán Magnani.
"Es un honor para Corporativo Coral asociarse con un grupo tan prestigioso como la Sociedad Española de Radiodifusión (SER), perteneciente a Grupo PRISA", ha apuntó en un comunicado la empresa. El brazo inversor de la familia Alemán es propietario, además, de la compañía aérea mexicana Interjet de la que el propio Alemán Magnani es presidente y tienen intereses en sectores tan diversos como comunicaciones, energía, inmobiliario y entretenimiento, entre otros.


El pulso judicial entre Orcel y el Santander: muchas incógnitas y 110 millones en juego

A finales de julio, el Banco Santander entregará al juzgado de la Plaza de Castilla de Madrid la voluminosa documentación con sus respuestas a las acusaciones que ha lanzando Andrea Orcel. El directivo de UBS iba a ser consejero delegado de la entidad cántabra, su fichaje se frustró cuatro meses después de anunciarse y ha demandado al banco. Con la respuesta del Santander, dará comienzo uno de los juicios bancarios llamado a convertirse en un polo de atracción mediática: uno de los ejecutivos estrella de la banca de inversión europea luchará contra el banco español más grande y, en medio, 110 millones de euros reclamación.


La tormenta empezó el pasado 15 de enero, cuando el Santander dijo que Orcel (Roma, 1963), ya no sería consejero delegado del grupo “por su coste inaceptable”. Con estas palabras, el Santander rectificó su anuncio oficial del 25 de septiembre de 2018 donde lo proclamó a bombo y platillo. Lo que pasó en aquellos casi cinco meses de negociación todavía es un misterio. Fue un viaje desde el entusiasmo, que se reflejaba hasta en el rostro de la presidenta Ana Botín, fotografiada para la presentación, hasta la frustración que supone iniciar un pleito que desgastará a ambas partes.

El Banco Santander acaba con la marca Popular tras integrar su red

Las oficinas de Andalucía del Banco Popular han sido las últimas en perder el rótulo de la histórica entidad, que contaba con 93 años de historia, en favor del Santander. Esta entidad lo compró por un euro y absorbió 2.000 millones de su capital, ahora hace dos años y cinco semanas.

El 14 de julio de 1926, con un capital de 10 millones de pesetas (60.000 euros) y con la denominación Banco Popular de los Previsores del Porvenir, se constituyó esta entidad en Madrid. Sobrevivió a la crisis provocada por la Guerra Civil, los difíciles años de la postguerra, la autarquía franquista y el desastre bancario de 1977 provocado por el declive industrial tras la crisis del petróleo. Incluso aprovechó estos difíciles años para crecer duplicando su red de oficinas hasta 1987, destacando por su eficiencia en los gastos y en la rentabilidad, hitos en los que llegó a ser de los mejores de Europa.
Pero los gestores cambiaron y la fórmula de crecer en crisis resultó ser un veneno. La apuesta por el suelo, las promociones y la vivienda hasta sumar más de la mitad del balance acabó con el banco cuando se hundió el valor de los activos inmobiliarios a partir de 2008. Pese a las dos ampliaciones de capital realizadas en 2012 y 2016, el agujero en sus cuentas era tan importante que nada pudo evitar su traumático final que afectó a 300.000 acciones que perdieron su inversión en los títulos del Popular.
El Santander ha integrado tecnológicamente las casi 1.600 oficinas del Popular, ha migrado a los 3,5 millones de clientes activos, que no han tenido que cambiar su número de cuenta ni sus tarjetas. También ha trasladado 15,2 millones de contratos, con 1,6 millones de horas de desarrollo de software y más de 60.000 pruebas, según el Santander.

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